¿Llevaron muy lejos los hermanos de Washington a Bukele?

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“A diferencia de otros políticos que traen un discurso y una percepción de sus coterráneos desde que salieron de sus oficinas, Nayib Bukele venía abierto a aprender, analizar y usar sus conclusiones”

Aunque la mayoría de salvadoreños del área metropolitana de Washington no son de San Salvador, sus anfitriones están familiarizados con la obra, estilo y potencial político de Nayib Bukele.  La organización Nuevas Ideas y la asociación de empresarios COSIES le prepararon un programa muy intensivo. Después de un día de reuniones con autoridades municipales de la capital, el edil participó en la presentación del Ballet de San Salvador en un teatro comunitario de la capital. La actividad de lujo, para mí, fue el evento cultural en el Hotel Hilton, lugar donde balearon a Ronald Reagan en 1981.

Le organizaron un evento artístico cultural sin precedentes, que incluyó banda de paz, coro, cachiporristas, mariachis, orquesta, banda de rock y hasta poetas. Una niña de origen salvadoreño inició el programa formal a la llegada de Bukele al hotel. Yo me senté junto al poeta Carlos Parada, lo cual me ubicó -sin yo quererlo- en la zona de invitados especiales. Mi interés por conocer a Nayib Bukele se había originado en el legado histórico científico de su padre y la lucha de su tío en contra del McDonalds.  Este interés me llevó no solo asistir a este evento cultural, sino también a la cena del domingo, en el restaurant Lauriol Plaza.

A diferencia de otros políticos que traen un discurso y una percepción de sus coterráneos desde que salieron de sus oficinas, Nayib Bukele venía abierto a aprender, analizar y usar sus conclusiones. Revisé a mi entorno y no vi gente de su partido, la mayoría eran empresarios de alto calibre, de los que de albañiles se han convertido en constructores, de cocineros en propietarios de restaurantes, etc.… Yo esperaba ver correligionarios del FMLN, pero no vinieron.  Me dio una sensación de abandono.

Ese abandono me preocupa tanto porque son esos anillos de procesamiento de ideas los que en definitiva le dan forma al discurso de los políticos. Recordé que en los ochentas, cuando los activistas de la solidaridad aquí en Washington solíamos pasear a nuestros invitados políticos de El Salvador y de otros estados, por los monumentos de José Martí, Artigas, Lincoln, Jefferson, por el Capitolio, la Corte Suprema de Justicia y sobre todo la Casa Blanca, para que vieran no solo el poder electo, sino el poder de los que protestan las veinticuatro horas frente a las oficinas del presidente. Durante esas excursiones es que se compartían análisis de nuestra comunidad y los más inteligentes nutrían sus ideas y pulían sus discursos.

Recuerdo una vez un poquito después de la guerra y antes de la privatización, trajimos a un foro en una iglesia Metodista a casi una docena de diputados de El Salvador, entre ellos al coronel Ochoa Pérez, quien fue inspirado por un lienzo con un mensaje de Neruda que decía, “¿Quiénes son los que sufren? No sé,  pero son los míos.”  Pudo haber sido saliva, pero no dejó de darnos esperanzas, para la democracia electoral que hoy gozan los partidos políticos salvadoreños.  Washington y sus monumentos, iglesias, sinagogas y mezquitas, puede influir nuestro pensamiento, especialmente en cuanto al poder y la democracia republicana. Desde aquí salieron las órdenes de las guerras que derrotaron a Alemania Nazi, destruyeron Hiroshima, y desmantelaron gran parte del colonialismo en África.  También salieron los miles de millones de dólares que reconstruyeron muchos países europeos y  al mismo Japón, Washington es un antro de poder.

Bukele no fue la  excepción en expresar su respeto por el sistema electoral republicano representado en esta capital. Pero el Washington que pudo haber influido  los discursos de Nayib fueron sus coterráneos que habitan en esta metrópoli y su representación en cada uno de sus eventos.  Aunque  hay gente de su partido aquí, los miembros del FMLN en Washington brillaron por su ausencia, y por supuesto, no tuvieron ninguna influencia en los discursos del alcalde, ni en los datos de un millón de  salvadoreños en el área metropolitana que vió y de seguro  inspiraron al joven edil. O sea que Nayib se presentó sin partido.

“El  FMLN y ARENA son iguales”, Con Funes El Salvador tenía un mal presidente, pero tenía, hoy no tiene, tiene un buró político”, son las frases con las que Bukele sorprendió adeptos y detractores. Luis Reyes, un icono respetado en la comunidad salvadoreña y propietario del Lauriol  Plaza que gerencia a más 180 empleados en uno de sus restaurantes y principal anfitrión de Nayib, me abordó después del discurso. “Me dolió el corazón cuando habló del presidente Sánchez Cerén,” me dijo, con auténtico sentimiento.  Luis es un patriota que respeta y admira al actual presidente salvadoreño.  “Eso es metafórico, pero los del frente no lo van a tomar así”  agregó,  Reyes. “Es un piropo comparar a Funes que gobernó a su antojo, con Sánchez Cerén que gobierna en colectivo, vos sabes” le respondí.

Lo pomposo de las  participaciones  artísticas del evento cultural en Hilton Hotel, la organización y sus costos pudieron efectivamente haber incidido en que el joven y energético edil pensara que este era el momento de imponer en el frente su candidatura no solo municipal, sino presidencial.  Asintiendo la importancia de los desterrados por todos los gobiernos en una elección, apeló a su potencial —  “ustedes  mandan dinero para el mantenimiento de sus familias… ustedes mandan,”  les dijo, indicándoles que ellos podían incidir en por quién votar en elecciones presidenciales de El Salvador, si se lo pedían a sus familiares. Destacando las cualidades de los individuos que han decidido  migrar, Nayib denunció el destierro y lo estéril para El Salvador el deshacerse de sus ciudadanos más productivos. “Los que se atreven a cruzar el desierto para cumplir sus sueños, para fuera, los que están dispuestos a trabajar doble jornada, para fuera, los emprendedores, para  fuera.” hemos sacado lo mejor del país concluyó.

Aunque la mayoría de participantes en el evento eran empresarios y salvadoreños llegados después del conflicto a esta capital estadounidense, que se desencantaron con Funes, también asistieron personas que vinieron durante la guerra a este país, auténticamente interesadas en conocer la propuesta del potencial candidato a presidente del FMLN  y sobre todo su capacidad de crear un nuevo partido político que incluya a los salvadoreños en el exterior.

Bukele  pudo interpretar, en sus discursos, el carácter constructivo, propositivo e intrépido de los migrantes, que arriesgaron sus vidas e invirtieron lo poco que tenían para cumplir sus sueños.  Sin  embargo, pareció que ni su séquito de asesores, ni los dirigentes del grupo Nuevas Ideas, le corroboraron los números y la capacidad organizativa que estos tienen de convertir sus ideas en un nuevo partido  político, antes de las próximas elecciones presidenciales.  No  es primer político al que los migrantes salvadoreños emotivamente le exageran el número de sus coterráneos en el área metropolitana de Washington y le expanden su potencial político.

¿Que  lleva a los salvadoreños en Washington sentirse capaces de proponer sus  ideas y candidatos a posiciones políticas en El Salvador?

Si bien hoy muchos adeptos al frente se escandalizan por la disensión de Bukele, Washington  y sus migrantes salvadoreños ya han generado propuestas a la dirección del FMLN.  En  las elecciones presidenciales anteriores fue en esta capital donde un grupo de activistas salvadoreños propusieron a Oscar Ortiz como candidato presidencial, de una forma pública. El partido supo en aquel entonces capitalizar el interés generado por la propuesta y respondió nombrando a Ortiz candidato a la vicepresidencia. Es más ya se han barajado un par de nombres de migrantes salvadoreños del área que lanzarían candidatura presidencial en su país nativo, en las elecciones del 2019. A demás de ser una ciudad en la que se respira política, ha sido en el Área Metropolitana de Washington donde más salvadoreños han demostrado su interés y potencial electoral.  Por lo menos cinco salvadoreños o políticos de ascendencia salvadoreña han sido electos a oficinas senatoriales, delegaciones estatales y gobiernos municipales en los estados de Maryland y Virginia.  Esta cercano el día que los migrantes efectivamente van a candidatear a uno de sus hermanos lejanos.

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