Los negocios de la familia de Sigfrido Reyes con la familia del Coronel Bercián

El expresidente de la Asamblea Legislativa fundó en 2013 con su hermano y otro socio una compañía -Eko Lime- que compró unos inmuebles al Coronel Bercián, un salvadoreño con un largo récord por narcotráfico. Tres años más tarde, Eko Lime revendió las propiedades, al mismo precio, a un hijo del dueño original. Aunque Reyes había dejado la empresa en 2014, seguía siendo socio de su hermano en al menos otras tres compañías.
Efren Lemus / Fotos Víctor Peña

SEGUNDA ENTREGA

En noviembre de 2013, una empresa recién fundada por Othón Sigfrido Reyes Morales, entonces presidente de la Asamblea Legislativa y hoy embajador en misión especial para la promoción de las exportaciones e inversiones, se estrenó en el negocio de bienes raíces con la compra de 11 terrenos en el occidente de El Salvador. Transcurridos un poco menos de tres años, en agosto de 2016, la empresa realizó su segunda operación al vender los inmuebles que había comprado. La compañía protagonista de estos negocios, Eko Lime, S.A. de C.V., hizo aquella compra de 2013 a una persona con antecedentes en el tráfico internacional de cocaína, y la reventa de 2016 la hizo a un hijo del presunto narco. Así, las propiedades volvieron a posesión de la familia original después de dar un rodeo por las manos de la familia de Sigfrido Reyes.

La reventa de los 11 terrenos se hizo al mismo precio al que se había hecho la compra, y hasta inicios de 2017, las únicas transacciones que Eko Lime registraba en toda su existencia eran las dos realizadas con la familia del Coronel Bercián.

Coronel Bercián es como se conoce al comerciante Asmel Arturo Bercián Rivera, quien en los expedientes judiciales y policiales de Guatemala y El Salvador tiene un registro vinculado al tráfico de cocaína a lo largo del último cuarto de siglo. La familia del Coronel Bercián incluye a dos hijos con antedecedentes en narcotráfico, uno de los cuales es un pandillero de la Mara Salvatrucha-13 incluido en la lista de persecución del Departamento del Tesoro de los Estados Unidos y que ahora mismo es prófugo de la justicia.

Sigfrido Reyes era presidente de la Asamblea Legislativa cuando, en 2013, una empresa recién fundada por él y otras dos personas compró terrenos a Asmel Arturo Bercián Rivera, procesado por narcotráfico. La compañía los revendió a un hijo de Bercián tres años más tarde al mismo precio al que los había adquirido./ Foto El Faro: Víctor Peña

Sigfrido Reyes era presidente de la Asamblea Legislativa cuando, en 2013, una empresa recién fundada por él y otras dos personas compró terrenos a Asmel Arturo Bercián Rivera, procesado por narcotráfico. La compañía los revendió a un hijo de Bercián tres años más tarde al mismo precio al que los había adquirido./ Foto El Faro: Víctor Peña

Los hombres de Eko Lime

Sigfrido Reyes era accionista de Eko Lime cuando la empresa compró los terrenos, pero ocho meses después vendió sus acciones a Earle René Reyes Morales, su hermano y socio. El tercer socio fundador de la empresa es Byron Larrazábal, que cuando Eko Lime nació era asesor de Reyes en la presidencia de la Asamblea Legislativa.

Aunque Reyes se desvinculó formalmente de Eko Lime, cuando esta revendió las tierras a la familia del Coronel Bercián sus intereses empresariales seguían atados con los de su hermano en al menos otras tres compañías: los hermanos Reyes son socios en una empresa que vende combustibles, en una constructora y en una compañía publicitaria.

La historia comienza el 14 de octubre de 2013, cuando el entonces diputado Reyes, su asesor Byron Larrázabal y su hermano Earle René Reyes Morales fundaron Eko Lime, empresa domiciliada en La Palma, Chalatenango, cuya actividad declarada es desarrollar proyectos de plantación y explotación de recursos silvícolas, y explotar y procesar maderas preciosas y rústicas. La escritura de constitución también dice que se dedica a la importación de toda clase de maquinaria, repuestos y accesorios para esa maquinaria (vea el documento).

Reyes tiene una larga carrera política en el Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional (FMLN): diputado al Parlamento Centroamericano (1996-2006), diputado a la Asamblea Legislativa por San Salvador (2006-2015) y presidente de la Asamblea Legislativa (2011 y 2015). Ahora dirige el Organismo Promotor de Exportaciones e Inversiones de El Salvador (Proesa) y desde hace un mes goza de fuero porque la Presidencia de la República lo nombró embajador en misión especial para la promoción de las exportaciones y las inversiones. Reyes también es miembro de la Comisión Política del FMLN, la instancia de dirección más selecta del partido en el gobierno.

Como empresario, Reyes y sus socios han invertido en cuatro empresas: el 23 de diciembre de 2009 fundaron una comercializadora de repuestos y lubricantes que ha recibido un préstamo de 300 mil dólares del estatal Banco Hipotecario, a la que bautizaron Importaciones y Exportaciones Lubbex. Lubbex es deudora de Alba Petróleos, la corporación creada por funcionarios del FMLN y financiada por Petróleos de Venezuela. Dos años después, el 2 de septiembre de 2011, crearon una constructora llamada Terrenos e Inversiones (Terrein), que ocupó titulares de la prensa salvadoreña cuando La Prensa Gráfica reveló que Terrein había adquirido terrenos del Instituto de Previsión Social de la Fuerza Armada a precio preferencial; la tercera empresa es Eko Lime, y la cuarta es una compañía publicitaria a la que llamaron Publinet, fundada el 5 de mayo de 2014.

Un mes después de su nacimiento, Eko Lime pagó 80 mil dólares al Coronel Bercián por la compra de 11 terrenos ubicados en el cantón Palo Verde, de San Julián, Sonsonate.

Poco después de la compra de los terrenos en San Julián, otra empresa manejada por los hermanos Reyes invirtió 604 mil 501 dólares en la compra de terrenos en Acajutla, Sonsonate, y en Santa Elena, La Libertad. Primero, en enero de 2014, Terrein compró 108 inmuebles del proyecto residencial “Villas del Pacífico, Urbanización 12 de octubre”, ubicado en el barrio El Campamento, de Acajutla. Luego, en febrero, Terrein compró cinco lotes al Instituto de Previsión Social de la Fuerza Armada (IPSFA) en Greenside Santa Elena, La Libertad. Estas últimas son las adquiridas a precios preferenciales, aunque Reyes ha negado cualquier irregularidad de por medio.

El 28 de febrero de 2017, El Faro solicitó una entrevista con Reyes. El funcionario respondió por medio de uno de sus asesores de comunicación que renunció a Eko Lime en julio de 2014, que estaba desligado de cualquier actividad de la compañía y que, por lo tanto, no brindaría declaraciones al respecto. El embajador entregó, por medio de su asesor, dos documentos: una escritura pública de compraventa de acciones y un informe del Ministerio de Hacienda sobre la lista de socios y accionistas de Eko Lime.

La escritura de compraventa de acciones fue elaborada por el notario José Armando Orellana Campos, el 24 de julio de 2014. El documento dice que Sigfrido Reyes era dueño de 66 acciones, con valor nominal de 10 dólares cada una. Reyes vendió sus acciones por 660 dólares a su hermano, representante legal de la compañía. El informe de la Dirección General de Impuestos Internos de Hacienda muestra que, desde julio de 2014 hasta la fecha, Earle Reyes y Byron Larrázabal son los únicos socios de Eko Lime (vea el documento).

 

 

Eko Lime va de compras

Eko Lime inició a las 2 de la tarde del 14 de noviembre de 2013 una serie de cuatro compras. La primera, de cuatro terrenos que suman una extensión de 12 manzanas y por los que pagó 25 mil dólares (vea el documento). La segunda, a las 2:30 p.m., de otros tres terrenos que totalizan 8.4 manzanas, también por 25 mil dólares. A las 3:00 de la tarde compró otros tres inmuebles de un total de 19.3 manzanas, por los que también pagó 25 mil dólares. Uno de esos inmuebles lo atraviesa un camino vecinal que conduce al cantón El Bebedero y a la hacienda El Balsamar. Finalmente, a las 3:20 de la tarde, por un terreno de 11.9 manzanas pagó 5 mil dólares.

Las últimas dos adquisiciones corresponden a terrenos contiguos y similares en cuanto a vegetación, orografía y acceso vehicular. Ninguno de los últimos dos inmuebles comprados incluye alguna construcción o río que, a simple vista, pudiera diferenciarlos. En alguno de ellos durante la época de lluvias se cultiva maíz, y el resto es pastizal.

Las similitudes son físicas, pero en precio son muy diferentes: Eko Lime hizo la última adquisición a un precio promedio de 420 dólares por manzana. 20 minutos antes, al adquirir el terreno contiguo, identificado en el registro de propiedad como la parcela 189, había pagado en promedio mil 295 dólares por manzana.

Esa era una de las explicaciones que El Faro quería pedir a alguno de los hermanos Reyes o a Larrazábal: ¿por qué el penúltimo terreno, más grande que el de la cuarta compra y en apariencia de condiciones de vegetación, de suelo y de accesibilidad similares, costó en promedio 4.5 veces más que el último? Ni los hermanos Reyes ni Larrazábal accedieron a conceder una entrevista a El Faro.

Cuando el mismo 28 de febrero de 2017 El Faro intentó hacer esta pregunta a Earle Reyes y Byron Larrázabal, una empleada aseguró que ellos no se encontraban en la oficina, ubicada en la colonia Escalón. Por la tarde, Reyes envió un correo electrónico donde prometía una entrevista para el siguiente día “para poder expresar nuestra posición respecto de lo solicitado y contribuir a que sus apreciables lectores tengan información objetiva, veraz y oportuna”. El día de la entrevista, sin embargo, canceló la cita y argumentó quebrantos de salud. El 2 de marzo, este periódico pidió reprogramar la entrevista, pero al cierre de esta nota no había respuesta.

En el último terreno, el de precio mucho más bajo, hay otra peculiaridad: según el mapa de ubicación del Instituto Geográfico y del Catastro Nacional, cuando el Coronel Bercián vendió el inmueble de los 5 mil dólares, conservó una porción de ella ubicada dentro de los terrenos que estaba vendiendo a Eko Lime. Su propiedad, por lo tanto, quedó como una isla cercada, atrapada, rodeada por los terrenos de la empresa fundada por Sigfrido Reyes, sin salida a la calle polvorienta que conduce hacia el cantón El Bebedero (vea el documento).

¿Con quiénes hizo negocio Eko Lime?

El Coronel Bercián es un salvadoreño que durante más de un cuarto de siglo ha figurado en investigaciones sobre crimen organizado en El Salvador, Guatemala y Estados Unidos. En 1991, la agencia estodunidense El Paso Intelligence Center (EPIC) lo investigaba por tráfico de drogas en Texas. Ese año, la policía salvadoreña le decomisó 17 paquetes de cocaína, pero el proceso judicial fracasó. Ocho años después, en 1999, Guatemala lo capturó con 202 kilogramos de cocaína y, de nuevo, recuperó su libertad. Más recientemente, en 2009, un investigador de la División Antinarcóticos (DAN) elaboró un informe en el que se refería al Coronel Bercián como “un reconocido narcotraficante”, relacionado con las actividades delictivas de su hijo Moris Alexander Bercián Manchón, El Barney, que ya ha sido procesado por tráfico de 5.9 kilogramos de cocaína.

A finales de la década de los noventa, el Coronel Bercián incursionó en los negocios inmobiliarios y compró más de una treintena de inmuebles en San Julián, Izalco y Nahulingo. Aunque durante tres décadas la Policía salvadoreña lo ha investigado por sus nexos con el crimen organizado, eso no ha sido obstáculo para sus negocios de inmuebles: en Izalco tiene una lotificación llamada San Arturo, mientras que en San Julián compró terrenos cultivados de café, a finales de la década de los noventa.

En noviembre del 2013, el Coronel Bercián vendió los terrenos de San Julián a la empresa fundada por Sigfrido Reyes y, al parecer, el fisco no se ha enterado de ese negocio. Al menos, el ingreso de ese dinero no está consignado en las declaraciones de renta de Bercián. En 2013, el Coronel Bercián reportó al Ministerio de Hacienda que sus ingresos “por otras actividades agropecuarias fueron de 63 mil 677.34 dólares, dinero que recibió de la Comercial de Exportadores. Un año después, en 2014, sus ingresos bajaron a 27 mil 989.39 dólares, provenientes de pagos que le hizo la Unión de Exportadores. Nada de los 80 mil dólares por la venta a Eko Lime.

14 meses después de aquella compra de 11 terrenos de noviembre de 2013, La Prensa Gráfica publicó un aviso clasificado: “Ganga. Finca 65 manzanas, San Julián”. El anuncio, publicado en enero de 2015, hablaba de 65 manzanas, pero la superficie oficial registrada en las escrituras de compraventa es de 51.6 manzanas. El anuncio decía que la propiedad se vendía en 140 mil dólares, negociables, y que el 80 % de la plantación de café estaba en buen estado. Eko Lime, sin embargo, solo concretó la venta hasta la mañana del 30 de agosto de 2016, cuando un comerciante originario de Ciudad Delgado pagó 80 mil dólares por la finca. Ese comerciante era Manuel Antonio Bercián Castro, de 35 años de edad, que según el Registro Nacional de las Personas Naturales es hijo del Coronel Bercián.

Ese 30 de agosto, a las 10:00 de la mañana, el hijo del Coronel Bercián pagó 25 mil dólares por los primeros cuatro inmuebles que sumaban una extensión de 12 manzanas. A las 10:15 a.m. pagó otros 25 mil dólares por otras tres parcelas que sumaban 8.4 manzanas. A las 10:30 de la mañana desembolsó otros 25 mil dólares por 19.3 manzanas más, distribuidas en tres terrenos, y a las 10:40 de la mañana desembolsó los últimos 5 mil dólares por las 11.9 manzanas restantes.

Un cruce de documentos bancarios con datos de los registros públicos de empresas y propiedades arroja alguna luz sobre el nuevo propietario de esos terrenos y sus parientes. La información de dos unidades élite de la Fiscalía (la Unidad Antinarcotráfico y la Unidad de Investigación Financiera) indican que los movimientos en las cuentas bancarias de los miembros de la familia Bercián están relacionados con dos negocios ubicados en el municipio de Panchimalco: la fábrica de bloques de concreto Santa Cruz, ubicada en el cantón El Mango, y la Agroferretería Santa Cruz, en el cantón Santa Cruz. En el Registro de Comercio no hay ningún rastro de la inscripción legal de esos negocios.

Sobre el origen de los 80 mil dólares con que el hijo del Coronel Bercián compró los terrenos a Eko Lime tampoco hay pistas en los registros oficiales. El Faro intentó contactar a Manuel Antonio Bercián Castro en la fábrica de bloques Santa Cruz, pero fue imposible. “Se ha equivocado. Aquí no hay eso”, respondió un hombre que atendió la llamada telefónica.

Uno de los hermanos del comprador es El Barney, el pandillero de la clica Normandis Locos Salvatruchos que huye de la justicia y con un amplio historial delictivo. En Estados Unidos, El Barney es uno de los pandilleros que está en la lista de persecución del Departamento del Tesoro. En El Salvador fue procesado por robo en 2002, por homicidio en 2004, por agrupaciones ilícitas en 2005, por extorsión contra un testigo protegido en 2007, por tráfico de cocaína en 2009, por portación ilegal de armas de fuego en 2011, por lavado de dinero en 2015 y por feminicidio en 2016.

Cinco meses antes de su captura con 5.9 kilogramos de cocaína en el Puerto de La Libertad, el 5 de marzo de 2009, El Barney abrió la cuenta bancaria 3303-01-330354-0 en el Banco Procredit. El Barney dijo al banco que ganaba 500 dólares mensuales por la venta de artículos de ferretería, reportó como su patrono al Coronel Bercián y pidió que los beneficiarios de la cuenta fueran las siguientes personas: Asmel Arturo Bercián Rivera, su padre, y José Adán Silva Bercián, su otro hermano, que en 2006 había sido condenado por posesión de 2.7 kilogramos de cocaína.

La cuenta del banco Procredit estuvo abierta durante 13 meses. Durante ese período, la cuenta recibía miles de dólares en depósitos en efectivo que le hacían El Barney y sus familiares cercanos. El 5 de marzo de 2009, el mismo día que abrió la cuenta, por ejemplo, El Barney depositó 10 mil dólares en efectivo y cuatro días más tarde su padre, el Coronel Bercián, depositó otros 3 mil 465 dólares, también en efectivo. La ley contra el lavado de dinero obliga a los bancos a informar a la Fiscalía sobre toda operación financiera igual o superior a los 10 mil dólares. El Faro preguntó a Procredit si generó un reporte de operación sospechosa. Sara Flamenco, la jefa de comunicaciones y mercadeo del banco Procredit, respondió lo siguiente: “Tengo a bien expresarle que debido a la normativa bancaria específicamente los artículos 232 de la Ley de Bancos referente al secreto bancario y el artículo 26-B de la Ley Contra Lavado de Dinero y de Activos referente a la cofidencialidad de la información de los clientes; las cuales están vigentes y son de estricto cumplimiento en todas sus partes para las instituciones financieras, como institución nos abstenemos de brindar una postura o información al respecto”.

Otro de los depósitos en efectivo a la cuenta de El Barney lo realizó su hermano Manuel Antonio Bercián Castro, el comerciante que compró los terrenos en San Julián a la empresa Eko Lime. El 29 de mayo de 2009 depositó 3 mil dólares. Dos años después, el 29 de septiembre de 2011, la División Élite contra el Crimen Organizado de la Fiscalía abrió una investigación contra Manuel Antonio Bercián Castro. Esa investigación incluía a su hermano El Barney, a su padre El Coronel Bercián y a otras ocho personas de su grupo familiar. Así está consignado en el oficio 604-G2/Inv/DECO/2011. Esas diligencias de investigación fueron el preámbulo para el caso de lavado de dinero que la Fiscalía presentó contra El Barney cuatro años después, en 2015.

La familia Bercián tiene al menos otro negocio en el que, como sucedió con Eko Lime, algún inmueble inicia en la familia, pasa a otras manos y regresa a la familia Bercián. El 29 de abril de 2004, José Adán Silva Bercián -el hijo del Coronel Bercián condenado en 2006 por posesión de 2.7 kilogramos de cocaína-, compró un terreno en el cantón El Guayabo, en Nahulingo, por 8 mil dólares. Nueve meses después lo vendió por el mismo precio al comerciante Vicente Aguilar. A las 2 de la tarde del 29 de septiembre de 2006, Vicente Aguilar decidió revenderlo, pero a solo 5 mil dólares, y el comprador fue el Coronel Bercián. El mismo día, pero una hora después, el Coronel Bercián vendió esa propiedad a una empresa de transporte público en 20 mil dólares.

Consultado sobre este tipo de negocios inmobiliarios, un exfiscal de la Unidad de Investigación Financiera, quien pidió reserva de su identidad alegando que ya no trabaja para el Estado y, por lo tanto, su nivel de inseguridad ha aumentado, dijo que una de las modalidades del lavado de dinero, la más simple, es cuando se intenta despistar “girando” o “dando vueltas” al dinero o los bienes. Añadió que los terrenos o los vehículos pueden pasar de mano en mano, pueden venderse una y otra vez para dificultar la identificación del dueño original, pero al final de tanto traspaso el beneficiario siempre será el mismo personaje o alguien de su círculo de confianza.

Terrenos ubicados en el municipio de San Julián, vistos desde el cerro La Leona, en el departamento de Sonsonate. En 2013 parte de estas tierras fueron compradas por una empresa recién fundada por el dirigente efemelenista Sigfrido Reyes, expresidente de la Asamblea. El vendedor era Asmel Arturo Bercián, conocido como Coronel Bercián, y con expedientes por narcotráfico en Estados Unidos, Guatemala y El Salvador. En 2016 los terrenos volvieron a manos de la familia del Coronel Bercián, al mismo precio al que habían sido vendidos en 2013. / Foto El Faro: Víctor Peña

Terrenos ubicados en el municipio de San Julián, vistos desde el cerro La Leona, en el departamento de Sonsonate. En 2013 parte de estas tierras fueron compradas por una empresa recién fundada por el dirigente efemelenista Sigfrido Reyes, expresidente de la Asamblea. El vendedor era Asmel Arturo Bercián, conocido como Coronel Bercián, y con expedientes por narcotráfico en Estados Unidos, Guatemala y El Salvador. En 2016 los terrenos volvieron a manos de la familia del Coronel Bercián, al mismo precio al que habían sido vendidos en 2013. / Foto El Faro: Víctor Peña

Eko Lime no registró reventa

Los 80 mil dólares que Manuel Antonio Bercián Castro pagó por los terrenos en 2016 no dejaron rastro en las cuentas bancarias y en la contabilidad de la empresa Eko Lime. Un funcionario del Ministerio de Hacienda consultado por El Faro comentó, con petición de anonimato porque carece de autorización para hacer estas valoraciones, que la venta debió registrarse en la contabilidad, que debió reportarse al fisco y que el ingreso obtenido debió haber generado el pago de un impuesto. “Tiene que declararlo porque la sociedad tiene un pasivo menos, hay una reducción del patrimonio de la sociedad, y además hay un ingreso por la venta que tiene que pagar impuestos. El impuesto va en relación con el ingreso que obtiene y si no lo declara está evadiendo impuestos”.

Según las escrituras de compraventa que elaboró el notario Orellana Campos, los 80 mil dólares de la reventa en 2016 los recibió el representante legal de Eko Lime, Earle René Reyes Morales, hermano de Sigfrido Reyes. Sin embargo, ese dinero no ingresó a la cuenta corriente que Eko Lime abrió en el Banco Agrícola.

El comprador, entonces, no reportó actividades comerciales al Ministerio de Hacienda y el vendedor tampoco lo registró en la contabilidad de la empresa. ¿De dónde salió el dinero? ¿Cómo recibió el dinero? ¿Por qué no se registró ese ingreso en los documentos contables de la compañía? Orellana Campos dice que esa es una información que él no puede dar porque la desconoce. “Fíjese que fue un trato entre ellos (el hijo del Coronel Bercián y el representante de Eko Lime). El notario no interviene, no puedo asegurar cómo se realizó ese pago. Al notario no le corresponde decir el destino del dinero, simplemente se consigna lo que las partes dicen”.

Según la información del Registro de la Propiedad, hasta enero de 2017 la compra y posterior reventa de los terrenos del Coronel Bercián eran el único negocio inmobiliario que Eko Lime había realizado en todo el país en tres años y tres meses de vida de la compañía.

Sigfrido Reyes está bajo examen de dos entes del Estado. Por un lado, está en la lista de 61 funcionarios o exfuncionarios que aguardan el resultado del examen de la sección de Probidad de la Corte Suprema de Justicia (CSJ) a sus declaraciones de patrimonio y las de su grupo familiar. El patrimonio declarado por la familia Reyes subió de un poco más de 300 mil dólares a más de un millón de dólares entre 2006 y 2015.

El 14 de marzo de 2017, durante el programa República, de Canal 33, Reyes se pronunció sobre la investigación por enriquecimiento ilícito en la sección de Probidad. “No es el tema si son pequeñas o grandes sino que si son legales o no, si son correctas en la forma que uno acumula su patrimonio. Yo puedo tener la virtud del ahorro y mi grupo familiar. Y yo puedo tener la habilidad para decir: voy hacer esta inversión o la otra, pero todo eso está en el marco de la ley. Dime tú de un funcionario que su patrimonio no crece, sería hasta sospechoso, ¿no? Sería un dilapidador, no sé…”, dijo.

Por otro lado, la Unidad de Investigación Financiera de la Fiscalía abrió en enero el expediente 02-UIF-2017 en contra de Sigfrido Reyes por lavado de dinero. Los fiscales han solicitado información sobre las empresas y las adquisiciones inmobiliarias del funcionario y su círculo de confianza.

Tres meses más tarde, el 19 de abril de 2017, la Presidencia de la República lo nombró embajador en misión especial, un cargo que lleva adherido un privilegio para evitar un procesamiento penal directo. El fuero recibido con el cargo de diplomático inhibiría a la Fiscalía de presentar un caso ante un juzgado sin el aval legislativo. “(El nombramiento) fortalecerá el gran esfuerzo que ya despliega el Gobierno de El Salvador, a través de Proesa, para abrir nuevas posibilidades a la economía nacional y acelerar su internacionalización, en el contexto de la economía global”, justificaba un comunicado difundido por Proesa.

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