La economía no negociada en los Acuerdos de Paz

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Foto: Cortesía

Roberto Cañas, firmante de los Acuerdos de Paz asegura que el programa económico no fue negociado lo que ha perpetuado problemas estructurales como la exclusión, pobreza y desigualdad

A 25 años de la firma de los Acuerdos de Paz que puso fin a doce años de conflicto armado  en El Salvador, poco ha cambiado la economía,  según Roberto Cañas, excomandante del FMLN y firmante  del documento. En retrospectiva, según Cañas es evidente que el modelo implantado previo al fin del conflicto,  sigue vigente perpetuando las problemáticas estructurales que dieron origen al mismo.

A juicio del analista,  el tema económico fue “el menos negociado, con menos acuerdos y menos cumplidos”.  A diferencia de otros casos, los Acuerdo de Paz en El Salvador no contemplaron negociar el programa económico.  Tanto el Gobierno encabezado por el presidente Alfredo Cristiani y la Organización de las Naciones Unidas (ONU), respaldaron que el programa económico estaría sujeto a las consideraciones de cada gestión.

Durante este Gobierno y  los que le precedieron, se instalaron medidas estructurales para consolidar un modelo económico  neoliberalista. Los Tratados de Libre Comercio (TLC), privatización  de empresas públicas, la dolarización, liberación del mercado marcaron una nueva dinámica en el país y a nivel latinoamericano.

“Poco ha cambiado la economía salvadoreña desde los acuerdos de paz, mientras se estaba reformando un modelo político, Cristiani estaba reforzando el modelo económico aplicando la receta del consenso de Washington*”, explica Cañas.

¿Cuáles son los costos para la población?

Para el economista el no haber impulsado un cambio de modelo durante los últimos 25 años ha provocado que las causas estructurales del conflicto como la desigualdad social, exclusión y pobreza continúen presentes, desembocando  en la  conflictividad social –inseguridad  y violencia- que vive el país.

El Acuerdo firmado en Chapultepec, México contempló la creación del  Foro para la Concertación Económica Social, “con el objeto de lograr un conjunto de amplios acuerdos tendientes al desarrollo económico”.   Cañas explica que buscaba ser un espacio para resolver problemas entre  empleador, Gobierno y trabajadores. Sin embargo, la iniciativa desapareció al poco tiempo.

Por otro lado, se acordó trabajar para resolver el problema agrario y entre las medidas se contemplaban: créditos para el sector agropecuario, la búsqueda de  la cooperación externa directa destinada a impulsar proyectos de asistencia y desarrollo de las comunidades, el establecimiento de un Código Agrario que resolviera la “dispersión de la legislación agraria, sus vacíos y contradicciones”.

No obstante, según Roberto Cañas, los grupos más conservadores no permitieron la creación y ejecución de programas.

Finalmente el Acuerdo, hablaba de un Plan de Reconstrucción Nacional que tenía como objetivos principales el desarrollo integral de las zonas afectadas por el conflicto, la atención de las necesidades más inmediatas de la población más afectada por el conflicto y de los excombatientes de ambas partes y la reconstrucción de la infraestructura dañada.

Además, contemplaba  la creación de oportunidades de empleo masivo,  la promoción del desarrollo integral de las actividades agrícolas y la prestación de servicios sociales básicos, además de la construcción y rehabilitación de la infraestructura económica y social.

Para el firmante,  el Estado aún continúa sin cumplir estas medidas.   “No hay deudas porque no hubo nada durante los Acuerdos (…) el tema económico fue el menos negociado, con menos acuerdos y menos cumplidos ha  sido como la cenicienta de los acuerdos de paz”, explica Cañas en conversación con ContraPunto.

¿Por qué no se negoció el componente económico?

Cañas sostiene que  la derecha que estaba en el Gobierno se opuso tajantemente y el FMLN no contaba con la correlación para plantear un cambio de modelo económico. Pese a que el partido de izquierda llegó al poder en 2009, Cañas también remarca de durante los últimos siete años tampoco se ha ejecutado ninguna reforma o medida estructural para transformar el modelo.

En el marco de los Acuerdos con frecuencia se cuestiona: ¿Qué necesita el país para cambiar el rumbo?  De acuerdo con el economista es evidente la necesidad de un cambio de modelo,  frente a un contexto geopolítico que se está reestructurando y grupos conservadores y modelos fácticos que continúan  teniendo un peso muy grande y el Gobierno, incluso los que se denominan de izquierda no han cambiado la historia.

“Deberían de plantearse la posibilidad de medidas estructurales, programas sociales pero en lo económico, esa historia de un El  Salvador productivo,  seguro y educado  es un eslogan que se repite pero vacío de contenido no hay una vuelta a la economía real”, sentencia Cañas.

Entre las medidas para volcar el rumbo de la economía destaca, un verdadero despegue de la actividad agrícola y la actividad industria además de políticas orientadas a la cuarta revolución industrial.

“Es tal el clima de confrontación que en el corto plazo uno no alcanza  a ver que se puedan generar condiciones por lo menos de voluntad política.  Si no se ponen de acuerdo la partidocracia la realidad debe encargarse de enseñarles”, remarcó.

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