El PT y el Síndrome de Estocolmo

16-01-2017

Editorial

Esquerda Online

El estado psicológico de una persona que, sometida a un tiempo prolongado de coacción, pasa a tener simpatía y hasta sentimiento de amor o amistad por su agresor, es comúnmente llamado de Síndrome de Estocolmo.

Cuando observamos de cerca el conjunto de señales y síntomas emitidos a lo largo del tiempo por el PT, los cuales denotan una condición patológica grave, estamos forzados a admitir que el partido de Lula tal vez pase por un estadio avanzado del Síndrome.

Las evidencias son innumerables. En las elecciones municipales de 2016, el PT ya había sellado alianzas con partidos de la base de apoyo a Temer en más de 1.800 municipios. Ahora, con el consentimiento del ex presidente Lula, los principales dirigentes del PT apoyan a los candidatos del gobierno para la presidencia de la Cámara de Diputados, Rodrigo Maiadel del partido DEM (Demócratas) o Jovair Arantes del PTB (Partido Trabalhista Brasilero), para la del Senado, a Eunício Oliveira del PMDB (Partido Movimiento Democrático Brasilero).

El líder petista en la Cámara, Carlos Zarattini (Sao Paulo), participó el último miércoles (10 de enero) del lanzamiento de la candidatura de Jovair Arantes. A cambio del arreglo con los gubernistas, el partido espera ganar espacios en las Mesas Directoras del Congreso y gran cantidad de cargos remunerados.

La rendición vergonzosa está generando tensiones internas. El senador Lindbergh Farias (PT-Río de Janeiro), por ejemplo, denunció la maniobra oportunista: “Es hacer alianza con un golpista, que fue relator de la PEC 55 (Propuesta de Enmienda Constitucional que fija un techo a los gastos presupuestales), que va a comandar el proceso de desmonte de la Constitución y el ataque al dinero de los trabajadores”, afirmó. Con todo, la posición contraria del senador carioca y de otros dirigentes petistas es minoritaria y difícilmente revertirá la línea adoptada por la dirección mayoritaria del partido.

Una trayectoria coherente

Los hechos son obstinados. Y en materia de capitulación a la derecha, pocas organizaciones de izquierda son tan obsesivas como el PT.

Siguiendo las órdenes de los banqueros, el PT, todavía en el gobierno, abandonó las promesas electorales de 2014 e inició la aplicación del ajuste neoliberal con la eliminación de derechos, la política económica recesiva y los agresivos cortes de gastos sociales. Era el tiempo de Joaquim Levy. Así, Dilma perdió el apoyo popular y abrió el camino al impeachment.

Después, cuando el golpe parlamentario fue deflagrado, el partido no fue más allá de las bravatas y discursos vacíos. Ningún plan serio de movilización popular, ninguna acción concreta para evitar el avance de la derecha golpista. Lula apostó a la negociación con la elite hasta el último suspiro.

La actual línea de apoyar a los candidatos gubernistas en el Congreso es coherente con la trayectoria, el programa y la estrategia de la dirección del PT. Permanente colaboración con la derecha, adaptación completa al podrido sistema político y sumisión cobarde a los intereses de la burguesía: el curso de degeneración del PT es irreversible.

Para enfrentar a la derecha, seriamente, es preciso romper con el petismo, en el programa, en la política y en la práctica. No hay futuro con quien eligió el pantano y la rendición.

Traducción: Ernesto Herrera (Correspondencia de Prensa)
Fuente: http://esquerdaonline.com.br/2017/01/12/o-pt-e-a-sindrome-de-estocolmo/

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