Gestión de la política económica: ¿Inconsistencia o disociación?

Julia Evelyn Martínez | Martes, 27 de Diciembre del 2016

La gestión de la política económica nacional parece estar a cargo de un gabinete con un serio trastorno de identidad disociada, conocido más comúnmente por trastorno de personalidad múltiple. Esta condición parece agravarse a medida que carteras y secretarías de Estado pujan por lograr protagonismo en la recuperación económica y se profundiza la separación entre partido FMLN  y clases populares.

Tómese como ejemplo el caso del salario mínimo.  En una acción histórica, la Ministra de Trabajo recuperó el carácter triparto del Consejo del Salario Mínimo y rompió el perverso contubernio  entre cúpulas empresariales y falsos representantes sindicales que mantenía a los  salarios estancados  y supeditados a las ganancias del Capital. Sin embargo,  el titular del  Ministerio de Economía ha calificado este hecho  como “un duro golpe” para la economía  que afectará a las empresas y a la recuperación económica (TCS, 23.12.2016)

Otro ejemplo es el de la austeridad fiscal. El Presidente del Banco Central de Reserva advirtió en septiembre de 2016 que la recomendación del Fondo Monetario Internacional de reducir el gasto público en  3% del PIB, sería recesivo y reduciría  en 1% el crecimiento del PIB. Un mes  después, la Secretaría Técnica de la Presidencia  claudicó ante FMI, y aceptó el recorte del gasto público en remuneraciones, subsidios y  compras de bienes y servicios en el orden del 3% del PIB en el período 2017-2019. Sorprendentemente, esta Secretaría  continua insistiendo  en proyectar  un crecimiento del PIB superior al 2.5% en los próximos tres años sin tomar en cuenta las advertencias del BCR.

Por supuesto que en este breve recuento de la gestión económica disociada no puede faltar la contradicción existente  entre el llamado de los dirigentes del partido FMLN durante su  XXXIII  Convención  a defender las conquistas del pueblo, porque “lo conquistado no se entrega”  con las negociaciones de la mesa de diálogo por la reactivación económica entablada entre el Gobierno, el partido ARENA y las gremiales empresariales. En esta mesa y con el beneplácito del Vicepresidente de la República, se ha acordado aprobar la flexibilidad de la jornada de trabajo para las empresas maquiladoras de tal suerte que puedan  laborar las 44 horas reglamentarias en jornadas de 12 horas continuas durante  3 días y medio. Este acuerdo se realizará  despojando  a trabajadoras del derecho constitucional de recibir  el pago de horas extras después de  8 horas de trabajo ordinarias.

Este trastorno de la política económica   no solo  complica la caracterización y/o evaluación de la gestión económica del Ejecutivo sino que plantea un problema de coherencia de políticas, que se refleja inevitablemente en la baja eficacia de las mismas, ya que los objetivos de unas políticas terminan por ser contrarrestadas por los objetivos de otras.

Como sucede con cualquier trastorno físico o mental, mientras más rápidamente salga el Ejecutivo de la fase de negación, más rápido podrá comenzar el tratamiento apropiado para hacer los cambios necesarios que le ayuden a establecer la coherencia entre principios, objetivos y  políticas.

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