¿Qué significa Yolocamba Ita?

Paulino Espinoza | Jueves, 27 de octubre del 2016

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Foto: Cortesía

A la vuelta de la vida, después de más de cuatro décadas de existencia del grupo y a las puertas de recibir el Premio Nacional de Cultura, el nombre no pudo resultar con mejor significado

Este afiche estuvo escondido debajo de un colchón por más de una década en una casa en la entrada de Mejicanos. Durante los años del conflicto, todas esas casas fueron cateadas en repetidas ocasiones y nunca lo encontraron.

Mis familiares pudieron haberlo destruido y resguardar así su seguridad y sin embargo, prefirieron proteger su valor histórico. No sé si hay otra copia mejor conservada. El afiche debe de ser de finales de 1977, porque Manuel ya había dejado el grupo, fue impreso gracias a la gestión del poeta Salvador Juárez.

Como puede leerse, la traducción del nombre aparece como “la tristeza de nuestro pueblo”, una traducción no solo muy lejana a la correcta sino totalmente contraria al verdadero significado. El resto del texto es parte de “La Molienda”, una canción de Roberto Quezada.

Tanto Lardé y Larín, en su libro “El Salvador: Historia de sus pueblos, villas y ciudades como Joaquín Meza, en su “Diccionario Toponímico de El Salvador” coinciden en que Yolocamba significa “alegría”. Roberto Laínez, en un estudio independiente e inédito, señala además, que “Ta” es la palabra del Potón para designar al cultivo, por extensión, a la milpa y la siembra.

“I” sería, por lo tanto, la preposición “de”, “del”. Todo esto se puede corroborar sin lugar a dudas, en la “Cartilla de Aprendizaje Potón Piau, nuestro idioma Potón” de la Comunidad Indígena de Guatajiagua, Morazán y Universidad de El Salvador de noviembre de 1999.

En tal sentido, podemos concluir que el significado más exacto de “Yolocamba I Ta” sería “La alegría de la milpa” o “ La alegría de la siembra”

A la vuelta de la vida, después de más de cuatro décadas de existencia del grupo y a las puertas de recibir el Premio Nacional de Cultura, el nombre no pudo resultar con mejor significado.

La milpa no es solamente el predio sembrado de maíz, como suele pensarse actualmente. La milpa es en sí, una unidad comunitaria, cultural y productiva.

Como bien lo reseña Pedro Geoffroy Rivas en su ensayo sobre el problema agrario en El Salvador, es el concepto de la milpa, a partir de la creación del maíz, lo que da vida a nuestro pueblo, un concepto originario mesoamericano. El cultivo del maíz y el aprovechamiento de ese espacio, agregando calabazas, chiles, tomates, aguacate, camote y otros frutos y verduras generaron una dinámica muy particular que reúne a la familia y a la comunidad y, con ella, una relación íntima  que nos une con la tierra, tanto en lo material como en lo espiritual.

La relación con la tierra nos hizo pueblo, nos dio el sustento que permitió nuestro desarrollo intelectual, hasta constituir verdaderas civilizaciones. La milpa nos hizo convivir en armonía, nos enseñó a trabajar, a construir las relaciones sociales, a  compartir, a ser familia y comunidad; es decir, a ser “común unidad”.

Son estas mismas relaciones culturales con la tierra y la visión de mundo, que construimos desde tiempos inmemoriales, las que se vieron violentadas con la ruptura, producto de la invasión europea a nuestro continente. Es esa misma violencia institucionalizada con las dictaduras militares las que provocaron, como respuesta, las luchas campesinas de los años 60 y la estructuración de instrumentos como FECCAS y UTC de los cuales surgieron dirigentes de la calidad de Patricia Puertas o Justo Mejía.

Es, entonces, en este sentido que el nombre resulta ser algo verdaderamente maravilloso. Del maíz venimos, de la madre tierra hemos surgido como pueblo y de esa misma tierra violada nació nuestra lucha. Es por esto que celebramos con alegría las fiestas de la fertilidad, como lo hacía Rutilio Grande en Aguilares, donde nosotros también cantamos.

“La alegría de la siembra” es entonces un nombre afortunado: la siembra que nos da sustento, nos da también esperanza, nos integra y da identidad.

Sirva esta breve reflexión, que no está exenta de posibles debates debidamente documentados, de reconocimiento a “Piolin” Bonilla con quien propusimos el nombre al grupo en agosto de 1975.

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